viernes, 20 de septiembre de 2024

SI NO ESCRIBIMOS EL POEMA DEL CAFÉ SOMOS UNOS BOLUDOS



Tengo una mano cafeinómana que rastrea incansable en tus estantes y busca entre la harina los fideos el libro de recetas que te quedó de tu ex y pasa de largo y sigue hasta encontrar el frasquito desmayado al fondo de todo ese café instantáneo que compraste para las visitas y que ya lleva vencido dos meses pero igual me lo voy a tomar en forma de líquido espeso oscuro y caliente y vamos a reírnos mientras tomás tus mates tu agua tu jugo de naranja tu todo-menos-café-porque-me-da-acidez y yo voy a creer que algo de un vos antiguo un vos de antes ese vos que quiso comprar ese frasquito de Nescafé Dolca ese día hace tiempo un poco de alguna manera ese vos de antes me estaba esperando aunque yo


me demore          en llegar.


miércoles, 4 de septiembre de 2024

 [estar en pretérito imperfecto]


y ahí estoy/ rezumando trazos que dejaste en cada rincón de mi casa/ encotrándomelos de casualidad/ esperando que llegue la noche/ la noche que parece no terminar de caer nunca/ habituándome a convivir con nuestra historia en pretérito                         imperfecto/

a lo mejor eso la decisión de no borrarte/ de conservar el archivo que dejaste en la piel/ en las paredes/ en el gato/ dejando tu marca escurrirse como los segundos/ o los latidos/ un 

tuc tuc audible                                                                       constante/

me digo que el tiempo es a pesar de mí/ me digo que necesitaré todas tus fotos para reconstruirte cuando ya crea olvidarte/ y díganme si no es acaso eso la ausencia/ porque no estás


pero estabas.


domingo, 1 de septiembre de 2024

 


[todo esto fue mar]


Viste allá como rompe el oleaje en la islita/ decís y/ te digo sí, lo ví/ lo ví más temprano, salpica y todo/ pero es im po si ble el color del agua/ y la negra que se moja de nuevo/ justo ahora que nos vamos negra/ y mirá de todo lo que hablamos para no hablar de amor/ me zambullí dos veces en el agua helada pero vos fuiste lx primerx/ tuviste el coraje del cuerpo en el cuerpo del agua en pleno otoño/ y los mates y el sol calentito/ mirá este nuestro propio océano te digo/ y vos hablás del frío en el desierto/ como Úrsula K. Leguin/ y del frío en el cuerpo ahora que somos viejos/ y sin embargo no recuerdo muchos momentos tan tibios como éste/ como este nuestro propio océano/ acá/ en el corazón de la montaña.






MANUELA

No podría decirles quién soy porque olvidé mi nombre.


Recorrí tantos caminos, que ya no sé cuál es el que me lleva a casa. Me desorienté hasta romperme. ¿Dónde estoy? 


Miro hacia abajo.

La gata gris duerme en una caja de cartón. Su presencia me trae a la casa.


No podría decir quién soy. No podría decir qué hago. No podría decir de quién estoy enamoradx. No podría decir cuál es mi género. No podría decir que soy este o aquel cuerpo. Pero sí puedo decir: 

esta es la gata que adopté un día que llovía.

Es la gata gris, que es gris como era el cielo del día que la traje, minúscula, en una caja de cartón, a vivir a ésta casa. La casa que ahora es suya.

Sí puedo recordar su nombre: Manuela. Ese día de lluvia yo veía documentales de M. E. Walsh. Entonces, la gata se llamó Manuelita.

Entonces, la casa se hizo hogar.

Entonces, yo me hice cuerpo

para disputarle


un lugar en mi cama.

un repasador blanco con cuadritos verdes

hay algo que quiere ceder                               algo que busca aflojarse                                  desinflarse               ...