No podría decirles quién soy porque olvidé mi nombre.
Recorrí tantos caminos, que ya no sé cuál es el que me lleva a casa. Me desorienté hasta romperme. ¿Dónde estoy?
Miro hacia abajo.
La gata gris duerme en una caja de cartón. Su presencia me trae a la casa.
No podría decir quién soy. No podría decir qué hago. No podría decir de quién estoy enamoradx. No podría decir cuál es mi género. No podría decir que soy este o aquel cuerpo. Pero sí puedo decir:
esta es la gata que adopté un día que llovía.
Es la gata gris, que es gris como era el cielo del día que la traje, minúscula, en una caja de cartón, a vivir a ésta casa. La casa que ahora es suya.
Sí puedo recordar su nombre: Manuela. Ese día de lluvia yo veía documentales de M. E. Walsh. Entonces, la gata se llamó Manuelita.
Entonces, la casa se hizo hogar.
Entonces, yo me hice cuerpo
para disputarle
un lugar en mi cama.
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