“[...]presente. En tu pelo empiezan a temblar las
abejas, tu mano
roza la mía y pones en ella un dulce algodón
de humo. Hueles
de nuevo a sur.”
de Otros cinco poemas para Cris. Julio Cortázar
(1)
Lo que hago es:
le doy a mis manos la forma de tu cuerpo
-como un paréntesis-
entre tanta distopía.
(2)
Leemos a Peri Rossi en el sillón.
Con descaro, le decimos Cris,
como si fuera nuestra amiga
como si fuéramos Julio
como si le hubiéramos agarrado la mano
en el exilio.
(3)
Te nombro
fugitivo de las palabras
pero es imposible ponerle nombre
a una nube, a un salto, a un gesto que se fuga
entre los dedos
de las manos.
(4)
Deslizás la sentencia entre tus dientes: tu apuesta es
no volver a perder palabras.
Entonces jugás tus cartas
lanzás al aire tu moneda, que gira/ suspendida en el aire,
sin decidirse a caer. ¿Cara o ceca?
Sobre la mesa tus fichas/
nuestros alfabetos mezclados en un acto
de entrega.
Vos y yo sabemos que, al final, guardarse palabras no es
salvarlas.
(5)
Hubo
intimidad suficiente como para disputarnos el lenguaje.
[A nuestro alrededor, el agua mansa del río
recordándonos la calma.]
En la noche, en la cama, en el frío, en las birras, en las cabezas enjambradas de pensamientos,
sabremos mordernos las lenguas
hasta hacerlas sangrar.
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