viernes, 30 de mayo de 2025

Desconocíamos la vergüenza

no le debíamos nada al pudor/ no rendíamos cuentas al sentido común/ no sabíamos de calendarios gregorianos/ destratábamos al reloj/ traicionábamos a la belleza/ ignorábamos la diferencia entre nosotras y el campo/ no escatimábamos en barro/ no le temíamos a la altura del molino/ no nos importaba la foto/ descuidábamos las zapatillas/ destruíamos las rodillas/ cobijábamos insectos/ esquivábamos el asco/ no necesitábamos excusas/ no nos asustaba la oscuridad de la noche/ se nos engrosaba la piel/ aprendíamos la crudeza/ pisábamos la bosta/ olvidábamos el cansancio/ nos volvíamos extrañas/ nos comíamos la carne que acariciábamos/ montábamos a pelo/ aguantábamos el peso del tiempo/ desaprendíamos las maneras/ nos veíamos los cuerpos/ conocíamos la huella del río/ no teníamos edad/ presentíamos la desgracia/ jugábamos con la muerte/ presumíamos nuestra fuerza/ olíamos las manos/ rascábamos la corteza/ creíamos en el árbol/ cualquier rincón                                                                                          


era suficiente.


miércoles, 7 de mayo de 2025

de un hogar o de tu corazón

 a Xar.



cuatro sanguchitos en un táper que eran

la medida del amor o


el tamaño de un hogar o de tu corazón que hacía

las veces de uno


había que cruzarse de un teatro al otro para besarse

como en las películas, de-un-teatro-al-otro

y me pregunto

si por un instante no tuvimos 

la vida que soñábamos

en tu trabajo tu jefe que era como un padre

o como un maestro

en el mío 

mi jefe que era tremenda marica y nos contaba sus garches

la escalera como lugar habitual sobre el cual posar nuestros pies

y nuestra esquina en común para traficar comida

que era lo mismo que traficar amor


cuando trabajás de noche

y alguien a quién amás trabaja de noche también

entonces hay una lengua común 

una manera de vivir que se hace en común

unos dátiles con pasta de maní a las doce de la noche

o un estoy saliendo a las dos de la madrugada

y un esperame que en quince salgo 

y una caminata por las calles vacías de la ciudad

las bicicletas siempre en la mano

siempre siempre en la mano


puedo acordarme de tantas caminatas-con-vos-bici-en-mano

el fondo se recorta y cambia

como figuritas intercambiables

diferentes ciudades

diferentes países

diferentes climas

diferentes horarios

pero pasan los años

y sigo coleccionando caminatas de esas

conversaciones de esas

esas que se parecen a un hogar o a tu corazón


y ahora que ya no trabajamos esquina con esquina

ahora

que no vivimos en el mismo país

ni siquiera vivimos en el mismo continente

ahora que ya no tenemos más

la vida que soñábamos

ahora que hemos quemado los relatos que nosotrxs mismxs

fabricamos

ahora que hemos quemado nuestros cuerpos

nuestro corazones nuestro hogares

ahora que somos grandes


seguimos caminando bici en mano

con comida en la mochila

porque la mochila es el hogar que se lleva encima

-y eso lo aprendí de vos-

seguimos encendiendo conversaciones como fósforos


para mí

la palabra hogar ya no existe

después de que la quemamos.


un repasador blanco con cuadritos verdes

hay algo que quiere ceder                               algo que busca aflojarse                                  desinflarse               ...